Cada día, las organizaciones que operan redes de sensores capturan un volumen enorme de información sobre sus procesos, sus equipos y su entorno. Temperatura, presión, humedad, velocidad, consumo. La medición es continua y silenciosa. Y buena parte de ese dato nunca se vuelve a mirar. La industria tiene un nombre para ese fenómeno, el dato oscuro. La consultora Gartner acuñó el término para describir la información que las organizaciones recopilan, procesan y almacenan durante su actividad ordinaria, y que luego no emplean para análisis, decisiones ni otros fines. Su rasgo definitorio es la invisibilidad. El dato existe, ocupa espacio, consume infraestructura, y a la vez permanece sin monitorear, sin clasificar y sin gobernar.
Cuánto dato queda en la oscuridad
Las cifras describen un problema de gran escala. La consultora IBM estima que cerca del 90 % de los datos industriales recolectados queda sin uso. En entornos con sensores y telemetría que generan flujos continuos, distintas fuentes coinciden en que hasta el 90 % de los datos producidos nunca se analiza. Un análisis de Internet de las cosas industrial eleva la estimación, y sostiene que más del 99 % de los datos de sistemas industriales conectados queda sin analizar y sin usar.
El dato oscuro no es un asunto marginal. Suele representar más de la mitad del total de datos de una empresa.
Las organizaciones lo saben
Lo notable es que el problema no pasa inadvertido para quienes lo padecen. Una encuesta de Splunk, levantada por TRUE Global Intelligence sobre más de 1.300 líderes de tecnología y responsables de negocio, encontró que más del 60 % de las organizaciones cree que al menos la mitad de sus datos es dato oscuro, y que un tercio estima que el 75 % o más nunca se utiliza. En el mismo sondeo, el 77 % de los consultados afirmó que encontrar y aprovechar ese dato debería ser una prioridad.
El costo de almacenar lo que no se mira
Guardar dato que nunca se usa cuesta dinero. Un estudio de Veritas calcula que el 52 % del presupuesto de almacenamiento de datos de la empresa promedio se gasta en dato oscuro. La organización paga por conservar información que no le devuelve ninguna decisión.
Una falla que no es tecnológica
El punto más revelador de la investigación reciente es el diagnóstico de la causa. El desaprovechamiento del dato no es una falla de la tecnología de captura. Los sensores funcionan, la medición llega, el almacenamiento existe. La falla está en la base de datos, en la forma en que la organización estructura, gobierna y prepara la información para que pueda convertirse en análisis y en decisión.
La inversión en instrumentación ya está hecha. El dato ya se captura. Lo que queda pendiente es la capa que lo transforma en algo útil. Y mientras esa capa falta, la mitad de la información de la organización permanece en la oscuridad.